Psicoterapia especializada en ansiedad
La ansiedad puede aparecer de muchas maneras: preocupación constante, sensación de no poder parar, miedo, tensión corporal, dificultades para dormir, pensamientos repetitivos o crisis de angustia que parecen surgir sin una causa clara.
A veces sabemos qué está provocando ese malestar. Otras veces no encontramos una explicación y es el cuerpo el que comienza a hablar.
¿Cuándo puede ayudarte una psicoterapia?
Puedes plantearte iniciar un proceso terapéutico si aparecen situaciones como:
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ansiedad o angustia que se repiten
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crisis de ansiedad o ataques de pánico
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preocupación constante o pensamientos difíciles de detener
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sensación de estar siempre alerta
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miedo o inseguridad ante determinadas situaciones
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necesidad excesiva de control
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autoexigencia o miedo a equivocarte
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dificultades para dormir relacionadas con las preocupaciones
- tensión corporal, sensación de ahogo o palpitaciones asociadas a momentos de ansiedad
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bloqueo ante decisiones, cambios o situaciones personales
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ansiedad relacionada con el trabajo, los estudios o las relaciones
Una forma diferente de abordar la ansiedad
Desde una orientación psicoanalítica, no entiendo la ansiedad únicamente como un síntoma que hay que aprender a controlar.
La ansiedad puede estar señalando que algo de nuestra vida, nuestras relaciones, nuestras exigencias o nuestros deseos resulta difícil de sostener o todavía no ha podido ponerse en palabras.
Por eso el trabajo terapéutico no parte de aplicar una misma técnica a todas las personas.
Me interesa escuchar cómo aparece la ansiedad en cada caso, cuándo comenzó, qué situaciones la desencadenan y qué relación puede tener con la historia particular de esa persona.
Porque dos personas pueden tener síntomas muy parecidos y, sin embargo, aquello que les angustia puede ser completamente distinto.
Cada ansiedad tiene una historia
La terapia ofrece un espacio donde poder hablar de aquello que ocurre sin necesidad de tener previamente una explicación.
A través de la escucha vamos pudiendo localizar qué hay detrás de ese malestar y construir una manera propia de responder a aquello que lo provoca.
No se trata únicamente de que la ansiedad desaparezca, sino de comprender qué está diciendo ese síntoma y qué cambios pueden hacerse posibles a partir de ahí.