Las redes de apoyo como prevención en salud mental: lo que los bosques pueden enseñarnos
El bosque como metáfora de la salud mental
La salud mental suele pensarse como algo individual: lo que le ocurre a una persona, dentro de su mente o su historia personal. Sin embargo, cada vez resulta más evidente —tanto desde la clínica como desde la ciencia— que nadie se sostiene en soledad.
Como psicóloga en Zaragoza, observo a diario cómo el sufrimiento psíquico no aparece solo por lo que una persona “es” o “hace”, sino por las redes —o la ausencia de ellas— que la rodean.
Las investigaciones de la ecóloga forestal Suzanne Simard mostraron que los árboles no crecen de forma aislada. Bajo tierra, una compleja red de hongos micorrícicos conecta sus raíces, permitiendo el intercambio de nutrientes, información y cuidado.
Los árboles más fuertes sostienen a los más jóvenes. Los enfermos reciben ayuda. El bosque sobrevive gracias a esa red invisible.
Nuestra salud mental funciona de forma muy similar.
Las personas no enfermamos solo por fragilidad individual, sino cuando las redes que nos sostienen se debilitan o se rompen.
Redes de apoyo como prevención, no como “extra”
Contar con vínculos donde poder hablar, ser escuchadas y acompañadas actúa como un factor protector frente al malestar psíquico. No se trata de eliminar el sufrimiento —eso sería negar la vida—, sino de no atravesarlo en soledad.
Desde una perspectiva clínica, fortalecer redes de apoyo es una forma de prevención tan importante como la terapia individual.
Cuidar a una persona es cuidar la red
La salud mental no es solo un asunto privado. Es un fenómeno relacional, social y comunitario.
Cuidar a una persona implica cuidar también los vínculos que la sostienen.
Como en el bosque, cuando una parte de la red se debilita, todo el sistema se resiente.
Añadir comentario
Comentarios