Como psicóloga en Zaragoza, además de mi práctica clínica, participo activamente en espacios de reflexión y transmisión del psicoanálisis. Uno de los proyectos más enriquecedores es el Club de Lectura “Libros al Diván”, organizado por el Grupo de Psicoanálisis Contemporáneo del Colegio Oficial de Psicología de Aragón.
Se trata de un encuentro bimensual en la librería La Montonera (Zaragoza), donde leemos novelas y las dialogamos desde una mirada psicoanalítica. El pasado 28 de enero, conversamos sobre la magnífica novela del psicoanalista lacaniano Gustavo Dessal: El Caso Anne.
Una novela sobre psicoanálisis sin tecnicismos
Se han escrito muchas novelas sobre psicoanálisis. Sin embargo, El Caso Anne tiene algo singular: presenta a un psicoanalista lacaniano sin pedagogía forzada ni tecnicismos innecesarios, pero sin perder profundidad clínica. Y, además, lo hace con el ritmo de un thriller.
Una queda atrapada.
El Dr. Palmer define nuestro oficio de una forma magistral:
“La gente me abre su alma… yo debo observar el vuelo de sus palabras, reconocer alguna que tiene importancia, atraparla en el aire y devolvérsela a su dueño…”
Así nombrado, el oficio del analista es el de un cazador de palabras. No interpreta desde un saber previo. Devuelve al sujeto aquello que ya estaba ahí, latiendo.
En nuestro encuentro, antes de compartir nuestras impresiones, propusimos dejar que cada participante compartiera cómo la novela le había impactado. A partir de esas palabras, tejimos un saber común. Porque el psicoanálisis, como la lectura, es siempre una experiencia singular.
El respeto absoluto por la locura
Uno de los ejes que más resonó en el grupo fue la posición ética que transmite Dessal.
La novela muestra una escucha que no patologiza sin más. Una escucha que no llama “loca” a quien vive en la locura.
“Por primera vez en su vida tenía posibilidad de abandonarse a su locura delante de alguien que no la llamaría loca.”
Aquí aparece algo fundamental en mi práctica como psicóloga en Zaragoza: comprender que el síntoma no es un defecto, sino una respuesta subjetiva. No se trata de normalizar al sujeto, sino de escuchar qué lógica sostiene su sufrimiento.
Dessal lo expresa con delicadeza: estar loco no es imaginar cosas inexistentes, sino sentir con demasiada intensidad aquello que para otros pasa desapercibido.
Escuchar también los silencios
Otro punto central que trabajamos fue la función del silencio en la clínica.
“No era un silencio cualquiera…”
El analista no escucha solo palabras. Escucha pausas, respiraciones, cortes. Sabe cuando un silencio apunta al borde de un abismo subjetivo.
En la práctica clínica, distinguir un silencio defensivo de un silencio que anuncia un punto crucial puede cambiar el rumbo de un proceso terapéutico.
La posición de no saber: una ética clínica
Gran parte de la belleza del caso reside en que la cura no busca “corregir” al sujeto según un ideal normativo.
Cada persona encuentra su solución singular.
“Lo que vale para Anne no vale para otra persona.”
Este principio es clave en el psicoanálisis lacaniano y también en mi forma de trabajar: no existen recetas universales. Cada historia requiere su propio recorrido.
El punto de capitón: cuando el sentido se fija
En el encuentro también abordamos el concepto lacaniano de punto de capitón, esa operación simbólica que fija el sentido y detiene el deslizamiento infinito de la significación.
En la novela, la recuperación de la grafía original del apellido (Kurczynski) funciona como una operación simbólica decisiva. No es una normalización. Es una intervención precisa que permite a Anne reubicarse en su historia.
Como los botones que fijan la tela en un sofá, el punto de capitón anuda algo que estaba suelto.
La transferencia y el riesgo del analista
La novela muestra también momentos de riesgo clínico. Como cuando el Dr. Palmer interviene con firmeza para frenar un ciclo devastador.
En psicoanálisis, la transferencia —esa relación en la que el paciente supone un saber en el analista— permite que ciertas intervenciones tengan efecto. Pero no es sin riesgo.
El analista también está atravesado por su propio análisis.
“El psicoanálisis es como la mordedura de una serpiente…”
No es solo una profesión. Es una posición ética ante la palabra del otro.
Un espacio de creación y comunidad en Zaragoza
El encuentro fue especialmente participativo. Hubo intervenciones profundas, preguntas valientes y reflexiones compartidas.
Este club de lectura psicoanalítico en Zaragoza se está consolidando como un espacio de comunidad, pensamiento y transmisión. Un lugar donde la literatura y el psicoanálisis dialogan y generan lazo social.
📅 Próximo encuentro: 25 de marzo
📖 Novela: La campana de cristal, de Sylvia Plath
📍 Librería La Montonera (Zaragoza)
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