PLENOPAUSIA: una mirada psicológica y feminista más allá de la menopausia| Psicóloga en Zaragoza

Publicado el 13 de mayo de 2026, 9:53

Plenopausia: una mirada psicológica y feminista más allá de la menopausia| Psicóloga en Zaragoza

Plenopausia: más allá de la menopausia

Hablar de menopausia sigue siendo incómodo para muchas mujeres. A pesar de tratarse de una etapa natural de la vida, continúa rodeada de silencios, estigmas y discursos que la presentan como pérdida, deterioro o final. Muchas mujeres llegan a este momento sintiendo desconcierto, tristeza, irritabilidad o una profunda extrañeza respecto a sí mismas, sin espacios donde poder poner palabras a lo que les ocurre.

Sin embargo, desde una perspectiva psicológica y feminista, la menopausia puede pensarse también como un momento de transformación subjetiva. Algunas autoras y movimientos contemporáneos han comenzado a hablar de plenopausia: no para negar el malestar que puede aparecer, sino para abrir la posibilidad de vivir esta etapa más allá de la idea de “carencia” o “fin de la feminidad”.

Desde una orientación lacaniana, interesa especialmente escuchar qué mueve esta transición en la vida psíquica de cada mujer, qué preguntas despierta sobre el deseo, el cuerpo, la identidad o el lugar ocupado hasta ahora en la vida de los otros.

La menopausia no es solo hormonal

Los cambios físicos existen: alteraciones del sueño, sofocos, cansancio, cambios en la libido o en el estado de ánimo. Pero reducir la menopausia únicamente a un fenómeno hormonal deja fuera algo esencial: la experiencia subjetiva.

Cada mujer atraviesa esta etapa de manera distinta porque no depende solo del cuerpo biológico, sino también de su historia, de sus vínculos, de cómo ha construido su feminidad y del lugar que ha ocupado socialmente.

La cultura influye profundamente en cómo vivimos el paso del tiempo. Vivimos en una sociedad que empuja constantemente a las mujeres hacia ideales imposibles de juventud, productividad y belleza. El envejecimiento femenino suele invisibilizarse o patologizarse, generando angustia, vergüenza o sensación de pérdida de valor.

Muchas mujeres expresan entonces preguntas como:

  • “¿Quién soy ahora?”
  • “¿Qué deseo realmente?”
  • “¿Qué lugar quiero ocupar en esta etapa de mi vida?”
  • “¿Qué cosas ya no quiero sostener?”

Lejos de ser superficiales, estas preguntas tienen una enorme profundidad subjetiva.

El cuerpo cambia, pero también cambia la relación con una misma

Desde el psicoanálisis lacaniano, el cuerpo no es solo biología: también es imagen, mirada y significado. La menopausia puede confrontar a muchas mujeres con una transformación de la imagen corporal y con el modo en que sienten que son miradas por los demás.

Aparecen inseguridades, sensación de pérdida de atractivo o dificultades para reconocerse en el espejo. No porque el cuerpo “pierda valor”, sino porque durante años muchas mujeres han sido empujadas a sostener su identidad desde lugares ligados al cuidado, la maternidad, la disponibilidad o la deseabilidad.

Cuando esas coordenadas cambian, puede emerger una crisis… pero también una oportunidad.

Porque algo importante ocurre en esta etapa: muchas mujeres comienzan a preguntarse qué quieren para sí mismas, más allá de lo esperado socialmente.

Plenopausia: del mandato al deseo propio

El concepto de plenopausia resulta interesante cuando no se convierte en una exigencia de “vivir feliz” esta etapa, sino cuando permite abrir otra lectura posible.

No se trata de romantizar el malestar ni de imponer una visión positiva obligatoria. Cada mujer transita este proceso de forma singular. Pero sí puede ser un momento donde aparece una mayor conexión con el deseo propio.

A veces surge la necesidad de:

  • poner límites,
  • cambiar vínculos,
  • revisar relaciones,
  • recuperar espacios personales,
  • iniciar proyectos postergados,
  • habitar la sexualidad de otra manera,
  • o simplemente detenerse a escuchar qué se quiere realmente.

Muchas mujeres describen esta etapa como un punto de inflexión: algo del “tener que ser para otros” empieza a caer.

Sexualidad y menopausia: desmontando mitos

Uno de los grandes silencios alrededor de la menopausia tiene que ver con la sexualidad femenina.

Persisten ideas muy dañinas: que el deseo desaparece, que el placer disminuye inevitablemente o que una mujer menopáusica deja de ser sexuada. Estos discursos generan sufrimiento y condicionan la vivencia íntima de muchas mujeres.

La sexualidad no depende exclusivamente de las hormonas. El deseo humano está atravesado por la historia subjetiva, el vínculo con el propio cuerpo, las experiencias afectivas y la relación con el otro.

En consulta, muchas mujeres expresan cambios en su sexualidad, sí, pero también descubren nuevas formas de placer, de intimidad y de relación consigo mismas. En algunos casos, incluso aparece una vivencia más libre del deseo al desaparecer el miedo al embarazo o ciertas exigencias asociadas a la feminidad tradicional.

Hablar de esto sin culpa ni vergüenza sigue siendo profundamente necesario.

Una mirada feminista sobre la menopausia

La menopausia no debería vivirse en soledad ni desde el silencio.

Poder hablar de esta etapa desde una perspectiva de género implica reconocer cómo afectan los mandatos sociales sobre el cuerpo femenino, la maternidad, la edad o la sexualidad. También supone crear espacios donde las mujeres puedan pensar su malestar sin ser reducidas a un diagnóstico o a una explicación puramente biológica.

No todas las mujeres viven la menopausia igual. La historia personal, la cultura, los vínculos, la situación laboral, la maternidad o las experiencias previas con el propio cuerpo influyen profundamente.

Por eso, más que buscar respuestas universales, es importante escuchar cada experiencia en su singularidad.

La importancia de poner palabras

En muchos casos, la menopausia reactiva conflictos antiguos, duelos, preguntas sobre la identidad o sentimientos difíciles de nombrar. La angustia, la tristeza o el vacío no aparecen “porque sí”: tienen una historia y un sentido subjetivo.

La terapia psicológica puede ofrecer un espacio para elaborar estos cambios, escuchar el malestar sin juzgarlo y acompañar la construcción de nuevas formas de habitar esta etapa de la vida.

Porque quizás la plenopausia no tenga que ver con “sentirse plena” todo el tiempo, sino con permitirse vivir esta transformación con menos exigencia, más escucha y mayor conexión con el propio deseo.

Psicóloga feminista en Zaragoza

Soy psicóloga y acompaño procesos relacionados con identidad, sexualidad, vínculos, ansiedad, duelo y malestar emocional desde una perspectiva de género y orientación psicoanalítica.

 

Si estás atravesando cambios relacionados con la menopausia, el climaterio o una etapa de transformación personal y emocional, puedes encontrar en mi consulta un espacio de escucha y acompañamiento.

Psicoterapia Adultos

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