ANSIEDAD EN MUJERES: cuando la exigencia de poder con todo se vuelve insoportable

Publicado el 6 de octubre de 2026, 10:50
Ansiedad en mujeres: cuando la exigencia de poder con todo se vuelve insoportable

La ansiedad no aparece al margen de las condiciones en las que vivimos.

Muchas mujeres llegan a consulta hablando de preocupación constante, dificultades para dormir, tensión, cansancio o una sensación permanente de no llegar a todo.

Con frecuencia lo viven inicialmente como un problema personal:

“Debería organizarme mejor”.

“No sé por qué me agobio tanto”.

“Todo el mundo puede con esto menos yo”.

Pero escuchar este malestar desde una perspectiva de género permite introducir otras preguntas.

La exigencia de poder con todo

Trabajo, familia, cuidados, relaciones, responsabilidades domésticas, vida social.

A muchas mujeres se les sigue pidiendo estar disponibles para los demás y responder simultáneamente a múltiples exigencias.

A esto se añaden los ideales contemporáneos de productividad, autonomía y realización personal: no solo hay que llegar a todo, sino hacerlo bien.

La ansiedad puede aparecer precisamente cuando sostener todas estas demandas empieza a resultar insoportable.

Pero esto no significa que exista una única “ansiedad femenina”.

Las condiciones sociales son compartidas, pero la manera en que cada mujer se relaciona con ellas es singular.

Cuando el mandato se hace propio

En terapia aparecen con frecuencia frases como:

“Tengo que poder”.

“No puedo decepcionar a nadie”.

“Si no lo hago yo, ¿quién lo va a hacer?”

“Debería estar agradecida y, sin embargo, estoy agotada”.

Desde una orientación psicoanalítica interesa escuchar cómo determinadas exigencias sociales, familiares o afectivas han terminado formando parte de aquello que una misma espera de sí.

No para buscar culpables.

Tampoco para explicar toda ansiedad únicamente por el género.

Se trata de poder distinguir qué deseamos de aquello que sentimos que estamos obligadas a sostener.

Escuchar lo que la ansiedad está señalando

Trabajar la ansiedad no consiste únicamente en aprender a controlarla.

En algunos casos implica poder preguntarse:

¿Qué está siendo demasiado?

¿Por qué me resulta tan difícil poner un límite?

¿Qué ocurriría si dejara de responder siempre a las expectativas de los demás?

La perspectiva de género permite no individualizar un malestar atravesado también por condiciones sociales.

La psicoterapia permite ir un paso más allá y escuchar cómo todo ello se inscribe en la historia particular de cada persona.

Si la ansiedad, la angustia o la sensación de sobrecarga están ocupando demasiado espacio en tu vida, puedes conocer aquí mi trabajo de Psicoterapia especializada en ansiedad.

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