La ansiedad puede estar muy presente en la experiencia de algunas personas autistas.
Pero para poder acompañarla es importante no separar el malestar de la manera particular en que cada persona se relaciona con el mundo.
Un cambio inesperado.
Un espacio excesivamente ruidoso.
Una conversación ambigua.
Una demanda que no se comprende.
Una acumulación de estímulos.
Aquello que desde fuera puede parecer pequeño puede resultar difícil de regular.
Cuando el entorno resulta excesivo
Jean-Claude Maleval ha desarrollado cómo, en el autismo, determinados elementos vinculados a la voz, la mirada o el lenguaje pueden experimentarse de manera especialmente intrusiva.
Por eso algunas personas construyen recursos que les permiten introducir cierto orden frente a aquello que resulta imprevisible.
Rutinas.
Recorridos.
Objetos.
Intereses específicos.
Formas particulares de organizar el tiempo.
Estas soluciones no deberían interpretarse automáticamente como conductas problemáticas.
Muchas veces cumplen una función de regulación.
La importancia de poder anticipar
Saber qué va a ocurrir, cuánto durará una situación, quién estará presente o qué se espera exactamente puede reducir considerablemente la angustia.
Cuando el entorno modifica algo sin anticipación o exige continuamente adaptación, la ansiedad puede aumentar.
Por eso acompañar no significa necesariamente conseguir que la persona tolere cada vez más incertidumbre.
A veces el primer movimiento consiste en modificar el entorno, hacer las demandas más claras o respetar determinados apoyos que la persona ya ha construido.
No toda ansiedad se explica por el autismo
Al mismo tiempo, sería un error atribuir cualquier malestar al diagnóstico.
Una persona autista también puede angustiarse por una separación, un conflicto laboral, la soledad, una decisión difícil o una relación amorosa.
El autismo no explica por sí solo la experiencia de una persona.
El trabajo clínico requiere distinguir qué tiene que ver con las particularidades de su relación con el entorno y qué pertenece a su historia, sus vínculos y su momento vital.
Acompañar la ansiedad en una persona autista supone escuchar estas diferencias y respetar las formas singulares que ha encontrado para regularse.
Puedes conocer aquí mi trabajo de Psicoterapia especializada en ansiedad y mi espacio de Psicoterapia especializada en Autismo.
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